«Ciudad Mañana» desnuda al usurero: un ave negra cubierta de plumas que mueve edificios como fichas de un tres en raya donde la banca siempre gana. Su sombrero, coronado de ventanas, simboliza hogares convertidos en mercancía, vidas borradas del tablero. Los fondos buitre devoran barrios, expulsan inquilinos y transforman la ciudad en un negocio que apesta a usura. Bajo el rojo de la urbe late la amenaza: existir se complica, habitar es resistir. ¿Quién decide quién se queda y quién desaparece?