Aquí en Punta Arenas, donde existen vientos con una máxima de 120 km por hora los troncos o en este caso la lenga son torcidos por el viento y con eso nosotros y los animales. Represento el SUR DE LA PATAGONIA con esta idea visual que sintetiza el paso y estadía en mi ciudad, acompañando con el dicho «El que come calafate ha de devolver» esta parte del mundo tiene sus encantos ocultos y una paz dentro de todo este movimiento de los vientos, aquí en los cielos del infinito.

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