La propuesta parte de una percepción personal y emocional. Busca construir una atmósfera que invite a imaginar cómo se siente estar en ese lugar y en ese instante.
La calima difumina el horizonte, el viento mueve el aire y la luz transforma los colores. El Teide aparece a lo lejos, casi suspendido, mientras todo parece adquirir una calma extraña. Es esa sensación de estar allí, de sentirse pequeño ante el paisaje y, al mismo tiempo, profundamente presente.
Una imagen que no busca explicar, sino hacer imaginar cómo se siente.
Valora este cartel
Debes iniciar sesión para votar