Cali es una ciudad que no se queda quieta: se mueve al ritmo de la salsa, se enciende con el calor y se llena de color. Este cartel nace de esa energía, representándola a través de una mujer caleña y Fogata, la primera gata del parque de las gatas, como dos guardianas de una misma esencia.

Sus miradas y colores se encuentran para hablar de una ciudad fuerte, vibrante y profundamente conectada con su identidad. La gráfica retoma la tradición y la gráfica popular caleña, mezclando color, textura, naturaleza y movimiento.

Porque imaginar Cali no es inventar una ciudad nueva, sino mirarla desde otro punto: Reconocer su sabor, su ritmo, su fuerza y esa manera particular de convertir la vida cotidiana en movimiento.

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