Hay ciudades que se contemplan y ciudades que se encarnan. Los Ángeles pertenece a estas últimas. Aquí, la ciudad abandona el escenario y toma cuerpo: se vuelve mujer. Ella no está en Los Ángeles; ella es Los Ángeles. Un gato la contempla con fascinación y, en su ensueño, imagina la ciudad: sus sabores, su velocidad, su belleza y sus infinitos caminos. Sobre su cuerpo, la prenda deja de ser vestido para convertirse en territorio: freeways, océano, arquitectura y movimiento componen una cartografía viva. El zapato prolonga esa geografía y convierte el mapa en camino. Porque algunas ciudades no solo se habitan: se recorren, se visten y, finalmente, nos habitan. Los Ángeles no es solo un lugar al que se llega; es un lugar que, una vez soñado, ya no nos abandona.
1557
Valora este cartel
Debes iniciar sesión para votar