«Imagina tu ciudad» te exige pensar la ciudad no como un lugar fijo, sino como algo que se construye en la mente de quien la habita. Buscando ese punto encontré una coincidencia: «Lima» e «imagina» comparten tres letras en orden — i, m, a.
El afiche parte de esa intersección literal. «Lima» en verde, horizontal — la ciudad tal como la caminamos. «Imagina» en rojo, vertical — el impulso que la transforma. Ambas palabras convergen en la «a» compartida: el punto exacto en el que el nombre de la ciudad y la orden de imaginarla se vuelven una sola letra.
La «a» funciona como una bisagra: desde ahí se puede leer «Lima» y seguir hacia «imagina», o partir de «imagina» y llegar a «Lima». El afiche no muestra una ciudad ya imaginada — entrega el mecanismo para que cada persona imagine la suya.

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