Una metáfora visual sobre la procedencia de la imaginación colectiva. La cruda realidad productiva e industrial de la metrópoli se convierte en el crisol del cual se destila la aspiración y la visión transformadora. La ciudad imaginada no es ajena al presente; es el potencial volátil que emana de su propia actividad, una sublimación del ‘hacer’ en ‘soñar’, representando la imaginación como una fuerza de cambio que surge de la propia realidad -Jack Valenzuela

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