Esta pieza es un tributo nostálgico a la época analógica, al tacto del papel y a las clásicas guías urbanas de bolsillo. Hubo un tiempo en que la orientación no dependía de una pantalla, del GPS ni de los smartphones. Moverse por la ciudad era un ejercicio activo de memoria, intuición y exploración: encontrar una calle se convertía en una pequeña gimcana cotidiana que grababa la urbe en nuestra memoria de forma imborrable.
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