Buenos Aires es el destino de furia. Espían al cielo. Usan cascos, curten mambos escuchando a Clash. Piensa siempre más y más, será por el aburrimiento. Subte Lí­nea B y yo me alejo más del cielo. En Buenos Aires llega un punto en que ya nada vale nada y todo vale nada. Si quieres darme un beso alguna vez es posible que me suba a tu coche. Yo paso y me saludan bajo la sombra del Abasto. Ensortijado entre los sueños y la confusión en Buenos Aires descubrí que el día hace la guerra, la noche el amor. Las lentes son para el sol y para la gente que me da asco ¡Pero no bombardeen Buenos Aires! mirá que sos rara, como encendida. Linda, ¡Che! pucha que sos linda Buenos Aires.

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