Texto descriptivo
Reflexión sobre las urbes del futuro desde la tensión entre los límites actuales y las posibilidades por venir. La fotografía, tomada en Usera, con una cámara de carrete, introduce un anclaje personal y real: un espacio cotidiano que se convierte en escenario simbólico de la ciudad por venir.La valla en primer plano simboliza las barreras físicas y sociales que aún condicionan la vida urbana, mientras que los trazos infantiles evocan la creatividad, la inocencia y la capacidad de imaginar un porvenir distinto.La tipografía en amarillo irrumpe como un gesto de optimismo, recordando que la ciudad de mañana debe ser abierta, sostenible, inclusiva y colectiva. El cartel invita al espectador a pensar en cómo transformar los espacios urbanos en lugares de encuentro, juego y esperanza compartida.