Una ciudad gris, dura y hostil se levanta como telón de fondo. De pronto, un auto avanza con una niña que sopla burbujas. Una de ellas, frágil y luminosa, funciona como un lente: al mirarla, la ciudad cambia y se revela amable, pensada para las personas. Es apenas un instante, una visión tan importante como frágil, pero suficiente para imaginar otro modo de habitar el espacio urbano.