El poder creador del ser humano y la capacidad de construir, transformar y modelar el entorno. La ciudad como extensión del hombre, los edificios surgen directamente de la mano, como si fueran parte del propio cuerpo sin embargo esta depende del soporte de la misma mano, lo que refleja que el desarrollo urbano no puede sostenerse sin el esfuerzo y cuidado de las personas, la casita en medio de los rascacielos simboliza lo íntimo, lo cálido, lo humano, frente a la frialdad de la gran ciudad, en general sugiere que la ciudad del mañana está literalmente en nuestras manos: cómo la diseñemos y construyamos determinará si será un lugar habitable o no.