Este cartel representa la “Ciudad Mañana” como una mirada crítica y un gesto de rebeldía frente al futuro que estamos creando. Es un recordatorio de que el progreso arquitectónico y digital, cuando se construye sin humanidad y prioriza el capital sobre las personas, se convierte en un insulto. Esta obra advierte que si seguimos construyendo ciudades sin alma, el mañana no se sentirá como un lugar de pertenencia, sino un escenario hostil que nos devuelva nuestro propio desprecio, ¿Queremos un futuro que nos pertenezca, o uno que nos condene?