Texto descriptivo
Cuando imaginamos el futuro casi siempre pensamos en rascacielos y tecnología, pero para mí lo esencial no son las máquinas, sino cómo aprendemos a vivir en equilibrio con nuestro entorno. Con este trabajo quise mostrar que la ciudad del mañana no debe limitarse a paredes de concreto con plantas decorativas, sino que tiene que ser un espacio vivo, donde la naturaleza esté presente en todas sus formas: en el aire limpio, en el agua, en los sonidos y en la convivencia entre personas. El árbol en forma de escalera representa ese camino que construimos paso a paso, recordando que crecer no es sólo avanzar en lo material, sino también en lo emocional y en lo humano. Para mí, la verdadera innovación está en reconocer que la naturaleza no es un adorno, sino la base que nos sostiene y nos conecta