Quiero transmitir la contradicción entre la conectividad (futuro, tecnología, mundo global) y el individuo en su unicidad y soledad. Un mundo en donde el individuo es solo un número que se repite de manera homogénea (gustos, tendencias, consumo), que tiene la ilusión de estar conectado, pero está cada vez más aislado y encerrado en un pequeño espacio (no solo físico, sino mental y emocional). El individuo de espaldas a la ciudad, que cada vez es más confusa, hostil y ajena.