851. LisbethRecinos_ElSalvador

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Texto descriptivo

Muchas veces, cuando hablamos del “mañana”, pensamos en un futuro hipotético y ajeno a nuestra existencia, especialmente si excede la fecha de caducidad de nuestra carne. Sin embargo, creo firmemente que nuestra esencia quedará viva en los niños que heredarán nuestras calles, nuestras casas, nuestro piso. Por esta razón, merecen un terreno para estirar sus alas con total libertad, y es nuestra responsabilidad podarlo para que aprendan a volar sin astillarse.
Cualquier lágrima derramada por un infante es una grieta en nuestra futura metrópolis; de nada sirve comprar más pavimento, si nuestra indiferencia sigue desgarrando los parques. Lo que hagamos con nuestras infancias hoy, será nuestra ciudad mañana.

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