832. Gabriela-Mejia_El-Salvador

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Texto descriptivo

Mi propuesta nace del simbolismo de las manos y de un pupitre vacío, que representa los más de 25,000 jóvenes que abandonaron la escuela este año en El Salvador. Las manos que fuman, señalan y juzgan simbolizan a aquellos entornos que en lugar de apoyar, desaniman a los estudiantes, arrebatándoles la posibilidad de soñar con un futuro mejor. El pupitre vacío se convierte en el testimonio silencioso de esa pérdida. Sin un título, se cierran las puertas al trabajo digno y a la universidad, perpetuando la precariedad. Frente a esto, emerge la mano solidaria: la que no juzga, sino que sostiene; la que ve el vacío en el aula y actúa para rescatar al joven, devolviéndole la oportunidad de continuar, ya que ellos son los próximos a recibir un mañana.

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