La propuesta busca explicar la realidad de El Salvador, donde más del 50% de la población trabaja en la informalidad, sin acceso a servicios básicos ni prestaciones. Aunque la tecnología puede transformar las ciudades, no debe olvidar la necesidad urgente de mejorar la educación. La falta de acceso a estudios y empleo formal obliga a muchos, incluidos niños y jóvenes, a entrar en trabajos informales, sacrificando su futuro. La ciudad del mañana debe ser inclusiva, ofreciendo acceso a la educación y trabajos formales que mejoren las condiciones de vida de todos, especialmente en áreas marginadas.