En el corazón de la Huasteca, entre la selva y la niebla, se alza Xilitla, un rincón mágico de San Luis Potosí donde la imaginación camina libre y la muerte no da miedo: aquí se le ríe de frente. Cada año, el Xantolo, nuestra fiesta del día de muertos, llena las calles de color, música y comparsas. La del Diablo, la más traviesa, persigue a la gente y alborota el pueblo. La de los Viejitos, encorvados con bastones, nos recuerda vivir con alegría y honrar a los que se fueron. Y las máscaras de muertos, calaveras sonrientes, porque en México uno no le teme a la muerte: la invita a la fiesta. Para cerrar el misterio, las manos del Castillo de Edward James, abiertas, brotando de la tierra, invitando a entrar a un mundo mágico.

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