CIUDAD ENCENDIDA: San Salvador despierta mucho antes que nosotros. Mientras la mayoría duerme, los mercados ya se llenan de movimiento, colores, voces y personas que trabajan para mantener viva la ciudad. Cada puesto, producto e intercambio guarda una parte de nuestra identidad.

Una vendedora de flor de izote, nuestra flor nacional, representa a quienes mantienen vivas las tradiciones de los mercados. Sus manos no solo venden: conservan historias, costumbres y formas de vivir que pasan de generación en generación. Es el rostro de quienes, con esfuerzo y dedicación, hacen de cada mercado un espacio lleno de vida.

Ciudad Encendida reconoce que la verdadera luz de San Salvador está en su gente, quienes cada día trabajan, dejan su huella y mantienen viva la ciudad.

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