Está obra es una perspectiva personal sobre Bogotá.
‎Los edificios que se inclinan hacia el centro indican todo el caos que desemboca en el skatepark. Están en escala de grises para simbolizar esa ausencia de vida.
‎En el centro yace el skatepark, el cual es mi refugio. Todo ese estrés y mal genio acumulado lo represento con carros rojos; este sentimiento llega como pasajero que se baja allí.
‎Al entrar al skatepark esa mala energía se transforma y empieza a fluir y a renacer (las personas verdes que transmiten esperanza y renacimiento-naturaleza)
‎En la parte superior un gran sol ilumina el centro brindándole calidez a tanto caos.

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